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Los animales del bosque comen de la palma de su mano

Konsta Punkka es un chico finladés de 20 años que adora fotografiar los bosques donde vive. “Mi pasión es captar retratos de animales, mostrando sus emociones y expresiones”, asegura. Desde luego, consigue su objetivo. Ardillas, zorros, herrerillos y osos muestran sus caras más simpáticas al objetivo de este fotógrafo amateur que está causando furor en las redes sociales. Para atraerlos usa frutos secos o galletas, por eso en la mayoría de sus fotos, como si de una fábula se tratara, los animales aparecen masticando alimentos tomados de su mano. Estos son algunos de sus magníficos retratos:

Foto: Konsta Punkka Sigue leyendo

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Los osos sanan sus heridas mientras hibernan

Los osos negros americanos entran en la cueva para dormir durante el duro invierno con una lesión en la piel y despiertan más de medio año después con una mínima cicatriz y ni rastro de infecciones. Lo ha descubierto un equipo de zoólogos y médicos que llevan estudiando el largo sueño invernal los osos (Ursus americanus) un cuarto de siglo. Ahora toca averiguar cómo logran hacerlo en las condiciones tan desfavorables y extremas propias de la hibernación.

Durante los siete o nueve meses que dura la hibernación, los osos disminuyen su temperatura corporal siete grados, no comen, ni beben, ni orinan ni defecan. Su metabolismo se reduce en un 50% y el latido de su corazón se reduce de 55 latidos por minuto a 9 veces por minuto. Permanecen inmóviles y a pesar de ello no pierden cantidades significativas de tejido muscular o densidad ósea, aunque sí entre el 15-25% de su peso. En este vídeo podéis ver y oír a un oso negro roncando mientras duerme a pierna suelta durante la hibernación:

En los seres humanos, un descenso en la temperatura corporal o cualquier circunstancia que afecte a la correcta circulación de la sangre, como la diabetes o la vejez, puede complicar seriamente el proceso de cicatrización. Por eso, la extraordinaria capacidad de los osos ha despertado el interés de la comunidad médica.

Un equipo de las universidades de Minnesota y Wyoming y del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota estudia desde hace 25 años a más de 1000 osos negros en Alaska. Han construido madrigueras equipadas con cámaras y sensores con los que vigilan y monitorizan las constantes de los plantígrados durante todo el periodo de hibernación.

Durante estos años habían observado a osos que tenían heridas de bala por disparos de cazadores, mordeduras por ataques de otros osos o depredadores antes de entrar en la cueva para dormir. Algunas de estas heridas estaban infectadas antes de comenzar la hibernación. Cuando despertaban meses después estaban curadas. En este nuevo estudio han hecho un experimento y han hecho una pequeña incisión superficial en la piel de 14 osos. El resultado, el mismo: los osos despertaban con la piel curada sin rastro de infección y una mínima cicatriz, a veces incluso cubierta por nuevos pelos de su hermoso manto negro.

Ursus americanus (Foto: Greg Hume)

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Los animales también se quedan calvos

Pingüino de Magallanes calvo. (Foto: Jeffrey Smith / WCS)

Pingüino de Magallanes calvo. (Foto: Jeffrey Smith / WCS)

Con este aspecto entre desvalido y de ir directo al expositor de la pollería del mercado se están quedando las crías de algunos pingüinos de América y África. Para ellos la calvicie no es solo un problema estético, como para nosotros los humanos, sino que puede matarles. Los científicos no saben aún por qué sucede.

Los primeros casos se documentaron en 2006, en un centro de rehabilitación de vida salvaje en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Muchas de las crías perdían el plumón y se quedaban completamente calvas.

Desde entonces, los científicos de la WildLife Conservation Society han seguido la pista de este extraño síntoma y han encontrando pingüinos desnudos de varias especies a ambos lados del Océano Atlántico. Sospechan que puede deberse a algún patógeno, desnutrición, problemas de tiroides o a algún desorden genético.

Como consecuencia, muchos mueren de frío. Los que salen adelante crecen más despacio hasta que por fin les salen plumas nuevas. Hasta entonces tienen comportamientos inusuales. Por ejemplo, mientras que sus compañeros emplumados se resguardan del sol del mediodía, ellos se quedan para calentarse y muchas veces se queman su indefensa piel.

Cinder (Foto: Carol A. Weerts)

Cinder (Foto: Carol A. Weerts)

Los chimpancés también pueden sufrir calvicie. En el Zoo de San Luis en Estados Unidos vivió hasta 2009, Cinder (ceniza en inglés), una hembra de chimpancé sin pelo. Era la estrella del centro. Andaba desnuda por las instalaciones luciendo una preciosísima piel color gris, a la que hace alusión su nombre.

Cuando Cinder nació era un bebé chimpancé normal, cubierto de pelo, pero a los cinco meses el pelo comenzó a caerse. Primero en la parte inferior del cuerpo. La caída fue subiendo hacia arriba y un año después ya era completamente calva. Padecía alopecia areata. También la padecemos los humanos.

Su calvicie nunca afectó a su relación con los demás miembros del grupo. Tampoco se quemaba con el sol, como le sucede a los pingüinos, porque su piel era gris y le protegía de los rayos solares.

Cinder murió con 14 años, muy joven. Los chimpancés suelen vivir más de 30. Los días previos a su muerte, los cuidadores del zoo estaban más pendientes de los chimpancés de lo habitual, ya que ocho de los once estaban resfriados. Uno de los primeros en ponerse malito fue precisamente Cinder, porque cogía frío con facilidad, al no tener la cubierta peluda. Sin embargo, su muerte nada tuvo que ver con el constipado. La necropsia reveló que murió por una arritmia debida a una hipertrofia del ventrículo izquierdo.

En este vídeo podéis conocer a Oscar, una cacatúa calva. Vive en el refugio de animales Broward County Humane Society en Florida.

Oscar padece la enfermedad del pico y las plumas de las psitaciformes (PBFD). Está causada por un virus y puede contagiar a otras aves, por eso vive sin ellas, pero acompañada por humanos, perros y gatos. Le pronosticaron una vida de seis meses, pero con los mimos y cuidados que recibe en el refugio ya ha superado los 15 años.

No tiene plumas porque por efecto de la enfermedad le pican y se las arranca. Las únicas que le quedan son las de la cabeza, porque no alcanza con el pico. Como está desnuda, en el refugio la llaman The Sexy Bird 😉

Oso del zoo de Leipzig calvo (Foto: Jan Woitas / European Pressphoto Agency)

Oso del zoo de Leipzig calvo (Foto: Jan Woitas / European Pressphoto Agency)

Y en el zoo de Leipzig, en Alemania, las tres hembras de oso de anteojos se quedaron de esta guisa en 2009. Aún hoy, no han trascendido las razones de su calvicie.

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