Archivo de la categoría: Mente y cerebro

Por qué hay más crímenes cuando hace calor

Cuando llega el verano los crímenes parecen dispararse. Los científicos buscan una explicación a este fenómeno. Lo habitual es achacar la violencia a la irritabilidad por efecto del calor. También a que el buen tiempo induce a la gente a salir a la calle y por lo tanto hay más oportunidades de que se produzcan roces que desemboquen en un acto violento. Hace unos días un equipo internacional de psicólogos proponía que la razón no es tan simple. Creen que la clave no es el calor sino la estabilidad de un clima suave lo que provoca un aumento de la violencia. Por eso en los lugares cercanos al ecuador se producen más actos violentos que en otras zonas del planeta con marcadas estaciones.

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La ciencia del amor

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Hay quien lo celebra y hay quien lo detesta, pero lo cierto es que San Valentín se ha convertido en un día para reflexionar sobre el amor. La ciencia tiene mucho que aportar a esta conversación. Os dejo algunos enlaces donde podréis averiguar para qué sirve el amor, si existe el amor a primera vista o el amor eterno, qué importancia tiene el primer beso, cómo el deseo nace y crece en el cerebro, si a los hombres les atrae más un buen trasero o una mirada y a las mujeres un torneado torso o una profunda voz. Si estáis en pareja podréis averiguar en qué fase está vuestra relación y cómo amar para siempre. Sigue leyendo

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Cuando la enfermedad la inventa tu mente

Suzanne O’Sullivan, neuróloga británica de piel transparente, ojos chispeantes y mejillas encendidas como su pelo, me habla con la amabilidad adquirida tras media vida comunicando a sus pacientes diagnósticos delicados. Hoy en día lo hace en el Hospital Nacional británico de Neurología y Neurocirugía a enfermos como Pauline, que llegó a su consulta tras años peregrinando de un hospital a otro en busca de una respuesta a sus graves dolores. Inició su periplo por un simple malestar general cuando era adolescente. El médico de familia lo achacó a una infección de orina y le recetó antibióticos. Aquella supuesta infección iba y venía cada pocas semanas. Con los años comenzaron los dolores de articulaciones, la debilidad muscular y finalmente la parálisis de las piernas, que la confinó a una silla de ruedas. Más tarde llegaron los desvanecimientos, las ausencias y los ataques convulsivos, cada vez más intensos y frecuentes. O’Sullivan le dio la respuesta. Tremenda. Sus convulsiones, sus dolores insoportables, su parálisis estaban provocados por su propia mente.

Su caso es uno de los siete que la neuróloga recoge en su libro ‘Todo está en tu cabeza’ (Editorial Ariel). La esclerosis múltiple de Matthew, que llegó a la consulta convencido de que esa era su enfermedad tras indagar por Internet. La ceguera de Yvonne después de que le entrara en los ojos un spray limpiacristales. O el síndrome de fatiga crónica de Rachel, una bailarina de prometedora carrera. Todas estas graves dolencias eran producto de su imaginación.

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