Así acabó la primera secuoya gigante que vio un occidental

Talada para usar el tocón como pista de baile. Así acabó la primera secuoya gigante que vio un occidental. Fue en el siglo XIX. Aún hoy podéis visitar sus restos en el Parque estatal Calaveras Big Trees.

sLa primavera de 1852 Augustus T. Downd seguía el rastro de un oso grizzly herido en un bosque de la ladera oeste de Sierra Nevada. Cruzó los límites de lo conocido y se adentró en una zona jamás explorada cubierta de árboles gigantes. Uno llamó especialmente su atención. Era el más alto de lo que hoy es la arboleda Calaveras del Norte. Se conoce como el Árbol del Descubrimiento.

Nadie creyó a Augustus hasta que guió a un grupo de hombres a la arboleda. A partir de ese momento se corrió la voz y pronto los periódicos se hicieron eco. Los curiosos no tardaron en visitar el bosque de los árboles mamut y un año después el negocio floreció.

Litografía del Cincinnati Weekly Times, 1855.

Litografía del Cincinnati Weekly Times, 1855.

El Árbol del Descubrimiento fue el primero en caer. Cinco hombres hundieron sus hachas en la corteza del gigante durante 22 días hasta que se derrumbó. Los anillos de su tronco mostraban que tenía 1300 años de edad. La corteza y el tronco troceado viajaron a San Francisco para probar su existencia. También llegó a Nueva York tras un largo recorrido costero pasando por el Cabo de Hornos. Los neoyorkinos, escépticos, pensaron que era una estafa. Mientras las muestras esperaban el momento para viajar a París, un fuego las echó a perder.

La arboleda se convirtió en un exótico lugar rebosante de turistas. Para acogerles en 1861 abrió sus puertas el hotel Mamut Grove hasta que en 1943 ardió en un incendio.

Hotel Mamut (Litografía: Edward Vischer, 1862)

Hotel Mamut (Litografía: Edward Vischer, 1862)

Otros titanes verdes fueron cercenados. La corteza del tronco de 60 toneladas de La Madre del Bosque fue troceada y enviada a la costa este. El árbol Mark Twain también cayó. Una sección de su tronco está en el American Museum of Natural History. Otra en Natural History Museum de Londres.

Foto: American Museum of Natural History

El árbol Mark Twain y el Madre del bosque sin corteza (Fotos: American Museum of Natural History y California State Library)

Árbol Mark Twain y Madre del bosque (Fotos: American Museum of Natural History y California State Library)

Los leñadores comprobaron que la madera de las secuoyas no era buena para la construcción. Es tan quebradiza que cuando los troncos caen al suelo se rompen. Aún hoy es posible ver algunos troncos tal y como los dejaron, desperdiciados. Se han conservado intactos hasta nuestros días porque contienen muchos taninos, que evitan que se pudran.

El bosque donde Augustus se encontró con el coloso verde es parque natural desde 1931. Años antes, en 1920 se taló por última vez una secuoya gigante. Las jóvenes siguieron cortándose hasta los años ochenta, cuando la opinión pública frenó por completo la tala. Hoy están protegidas y está prohibido dañarlas.

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2 pensamientos en “Así acabó la primera secuoya gigante que vio un occidental

  1. Miguel

    Por eso, cuando encuentro alguno de los maravillosos rincones desconocidos que hay por ahí, retrocedo de puntillas, borrando mis huellas, rezando para que no me haya visto nadie. Somos peores que Atila (el caballo no tenía culpa de nada).
    Por cierto: gracias por los brebajes, riquísimos todos, aunque me saben a chupitos y yo prefiero los tragos largos.

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