La gran migración de las libélulas

Una vez al año emprende el vuelo en busca de tierras húmedas para reproducirse. La libélula viajera (Pantala flavescens ) abandona India en la estación seca y pone rumbo a la inundada África oriental propia de los meses de julio, agosto y septiembre. Recorre 7.000 kilómetros, miles sobre los océanos, una enormidad, con su pequeño cuerpo de 5 centímetros. Es la migración más larga conocida consumada por un insecto.

(Foto: Muhammad Mahdi Karim)

(Foto: Muhammad Mahdi Karim)

Esta libélula es la más común. Vive en casi todo el globo. Es más abundante en las zonas cercanas a los trópicos, pero habita cómodamente latitudes templadas, como el noreste de Estados Unidos y sur de Canadá o el noreste de China. Se ha visto en lugares remotos como el mar Báltico o islas de Micronesia. Esta ubicuidad ha inspirado su nombre común de libélula viajera o trotamundos.

La capacidad de vuelo de las libélulas es magnífica. Además de sus cuatro alas que la impulsan tiene una especie de mini globos aerostáticos que la elevan. Son sacos rellenos de aire en su tórax. Al calentarse el aire que contienen con el sol tienden a subir hacia arriba. “La viajera tiene una mayor superficie en sus alas lo que le permite aprovecharse del viento para ser transportada. Bate sus alas y luego se deja llevar durante largos periodos, gastando la mínima cantidad de energía posible”, explica la bióloga Jessica Ware, autora principal de la investigación, de la Universidad de Rutgers (EE UU). Y son muy ágiles, son consideradas los halcones de la fauna invertebrada. En el aire se abalanzan sobre moscas y mosquitos y los capturan con sus patas espinosas.

(Foto: Greg Lasley)

(Foto: Greg Lasley)

Los científicos han descubierto la larga travesía de las libélulas fijándose en los genes. “Si las libélulas norteamericanas solo se reprodujeran entre sí y las japonesas solo con las japonesas, veríamos en los resultados genéticos qué difiere entre estas dos poblaciones. Sin embargo, no vemos diferencias, lo que sugiere una mezcla de genes entre poblaciones separadas por grandes extensiones geográficas”, asegura.

Algunas hacen las largas rutas del tirón, como la épica que cruza el Océano Índico. Otras hacen paradas en zonas de agua dulce para aparearse y desovar. Las libélulas recién nacidas son capaces de unirse a la gran migración en escasas semanas. Se mueven por todos los continentes y se mezclan entre las distintas poblaciones, formando una gran comunidad única y mundial.

Los biólogos está fascinados con este nuevo récord animal. Trabajan en desvelar lo mucho que queda por conocer de estas viajeras empedernidas.

 

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