La lengua de hielo que engulle

Al principio es divertido. Una masa gigantesca de hielo se acerca hacia ti a ritmo constante. A los pocos minutos empieza a resultar inquietante. Poco después, cuando te das cuenta de que no va a parar y engulle todo a su paso, entras en pánico.

Los vientos fuertes y sostenidos en las cercanías del lago Mille Lacs empujaban el hielo. El frío evitó que se derritiera y el poco rozamiento hizo el resto. La gran lengua se llevó por delante todo aquello que encontró: árboles, coches, muros y casas. En algunos puntos de Minnesota el tsunami de hielo alcanzó casi el metro de altura. Nada comparado con el movimiento del hielo en Canadá, donde superó los 8 metros, que arrastró decenas de cabañas de campo.

Sucedió hace tres años. Me hago eco de ello ahora y no me puedo resistir a compartirlo con vosotros. Podéis descubrir más historias pretéritas en la sección del blog ‘Pasado asombroso‘.

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