Bleu, la reluciente langosta azul

Bleu apareció destellante en la trampa del pescador Wayne Nickerson. Destacaba como un neón entre las demás langostas. “Es un azul más brillante que el de una hortensia, brilla tanto que parece fluorescente”, comentaba su esposa cuando la mostraron al mundo.

(Foto: Jan Nickerson)

Esta excepción de la naturaleza no es algo nunca visto para ellos. “Es la segunda langosta que cojo con estas características. La primera la capturé en 1990”, ha puntualizado el pescador, que faena en aguas de Plymouth (Massachusetts, EEUU).

Aún no está claro qué va a pasar con Bleu, si acabará en el plato de algún comensal, será devuelta al mar o habitará en algún acuario, como sucedió con Skyler, capturada hace un par de años.

Las langostas normales son de color marrón y verde oscuro. Juegan con estos dos colores para lograr un caparazón lo más parecido a las arenas del fondo de los mares y las rocas. Una vez cocidas se vuelven del característico naranja al que estamos acostumbrados.

Las azules tienen un defecto genético. Este hace que produzca un exceso de crustocianina, una proteína que le confiere el color celeste. También es posible dotar a las langostas y otros crustáceos de ese color en los acuarios, dándoles una comida concreta.

Las langostas azules en la naturaleza son inusuales (una cada dos millones). Pero las hay más raras aún, como la langosta naranja brillante (se estima que nace una cada 10 millones) o las albinas (una cada 100 millones).

Wayne Nickerson con Bleu (Fotos: Jan Nickerson)

Wayne Nickerson con Bleu (Fotos: Jan Nickerson)

 

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