La gran neolítica fiesta final

Amontonados en un templo han aparecido los restos del gran banquete que puso fin a toda una cultura nacida hace 4000 años. Son las tibias correspondientes a unas 400 cabezas de ganado y  una presencia significativa y sombría en medio de la estancia: un cráneo de toro con todos los dientes.

Tras la pantagruélica comilona los habitantes abandonaron con rabia lo que con mimo habían construido durante 1000 años en la Edad de Piedra. Demolieron los edificios hasta hacerlos escombros. No está claro si los propios habitantes demantelaron el pueblo o si otra cultura invadió el lugar y celebró un festín para aplaudir lo conquistado.

Lo que está claro es que los habitantes de la aldea neolítica sentían un profundo vínculo con las piedras y se vieron forzados a dejar paso a los metales, otro modo de vida que no aceptaban como venerable. Así 200 años después su cultura había desaparecido por completo.

Una arqueóloga del equipo de la Universidad de las Highlands y las Islas trabaja sobre los restos de ganado de la fiesta (Foto: Ness of Brodgar Trust)

Una arqueóloga del equipo de la Univ. de las Highlands trabaja sobre los restos de ganado de la fiesta (Foto: Ness of Brodgar Trust)

El lugar donde se desarrolló esta misteriosa fiesta está ubicado en el archipiélago de las Orcadas, 70 islas al norte de Escocia bañadas por el mar del Norte y el océano Atlántico. Allí los cultivos prosperan porque, al contrario de lo que dicta la intuición, gracias al paso de la corriente del golfo el clima es más suave de lo esperado en una zona tan septentrional.

Un día de 2003 un matrimonio de la isla más grande del archiélago, Mainland, quiso sembrar un jardín en los terrenos de su granja situada en el istmo Ness of Brodgar y empezó a remover tierra. Pronto se topó con una construcción, avisó a los arqueólogos que excavaban otros yacimientos en la zona, plagada de restos neolíticos, que hicieron un estudio geofísico. La prospección reveló multitud de irregularidades bajo el suelo. Desde entonces han sacado a la luz 14 edificaciones, protegidas por un muro de 4 metros de alto. Y esto es solo el comienzo, aún queda mucho por aflorar.

Los arqueólogos nunca imaginaron que ahí, bajo ese estrecho trozo de terreno que pisaban casi a diario con el coche, se escondieran una arquitectura y organización social de gran complejidad. La cultura de los habitantes de esas islas era mucho más avanzada de lo que esperaban. En el resto de Europa no aparecieron estructuras como las ahí enterradas hasta siglos más tarde.

Reconstrucción de la estructura 10 por Will MacNeil

Reconstrucción de los templos de Ness of Brodgar. Por Will MacNeil

Las Orcadas debieron ser la cuna de las ideas y la innovación que se extenderían hacia el sur de Europa. Allí ha aparecido la primera cerámica acanalada de Reino Unido, se erigieron los primeros círculos de piedra (el popular Stonhenge se construyó en el sur de Inglaterra varios cientos de años después) y se usaron pigmentos con los que se empezaron a pintar las paredes y cerámica.

Los templos “se debían ver desde kilómetros”, asegura el arqueólogo Nick Card, de la Universidad de las Highlands y las Islas, que dirige la excavación. “Sin lugar a dudas era impresionante y asombraba a la mayor parte de la población neolítica”. Dejaría boquiabiertos a los moradores no solo por su colorido y forma, también por su privilegiada ubicación. Desde Ness of Brodgar los orcadianos podían ver las otras estructuras emblemáticas de la isla. A un kilómetro cortan el cielo las piedras de Stennes y se divisa el ceremonial Círculo de Brodgar. Poco más lejos se encuentra el túmulo funerario de Maes Howe.

Esa visión global produce una intensa sensación de inmensidad, unidad y poder. No es de extrañar que tras el hallazgo de los templos los arqueólogos hayan concluido que los monumentos de la isla forman parte de una misma historia, del relato único de un pueblo.

Anillo de Brodgar
Maes Howe (Foto: scottclans)Anillo de Brodgar y Maes Howe (Foto: scottclans)

Los orcadianos amaban la piedra mientras el uso del bronce se estaba instaurando en el resto de Europa y llegaba pisando fuerte. Este pueblo unido prefirió destruir su cultura de culto a la piedra antes que verla agonizar mancillada por el imparable metal, que llevaba aparejado un modo de vida individualista, con demasiadas armas, que fracturaba la unidad de grupo y el trabajo en equipo propio de la piedra.

Con “la mayor barbacoa de la humanidad”, dice Card, los orcadianos se despidieron para siempre.

Podéis visitar este fascinante yacimiento hasta el 28 de agosto.

Yacimientos de Ness of Brodgar (Foto: Adam Stanford)

Yacimientos de Ness of Brodgar (Foto: Adam Stanford)

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