El volcán Wolf amenaza las únicas iguanas rosas del planeta

No rugía desde 1982. A principios de semana volvía a hacerlo. El volcán Wolf, situado al norte de la isla Isabela en el archipiélago de las Galápagos, agrietó sus tierras y dejó manar la lava. Este evento geológico ha mantenido con el corazón en un puño a los naturalistas de medio mundo y en especial a los responsables del Parque Nacional de las Galápagos porque en las laderas del volcán en erupción viven las iguanas más especiales del planeta, 36 ejemplares de color rosado.

(Foto: Parque Nacional Galápagos)

(Foto: Parque Nacional Galápagos)

Las iguanas rosadas son una de las sorpresas científicas de los tiempos recientes. Fueron descubiertas en 1986 y en 2009 fueron identificadas como una especie distinta de los otros dos tipos de iguanas terrestres que habitan el archipiélago, de color amarillo. Se separó del linaje de las iguanas doradas hace cinco millones de años, es decir, cuando las islas aún se estaban formando. Es el ejemplo más antiguo de diversificación conocido en las Galápagos, ubicadas en el Océano Pacífico, a unos 1100 kilómetros de la costa de Ecuador.

La erupción del Wolf se produjo el lunes en el flanco sur del volcán y el flujo de lava empezó a caer en dirección sureste. Tras quemar todo aquello que encontró a su paso, el río de magma alcanzó el miércoles el mar. Los reptiles rosas podían haber estado en su camino. Por fortuna, habitan el flanco noroeste. El Ministerio del Ambiente de Ecuador ha anunciado que las iguanas están a salvo.

 (Foto: Cindy Manning)

(Foto: Cindy Manning)

Al igual que el corazón de los naturalistas, el volcán está tranquilizándose. Según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional no hay nuevas explosiones en la zona, pero existen anomalías termales muy altas, que indican la posible apertura de nuevas fisuras o que las ya existentes han incrementado su tamaño.

La erupción lejos de haber espantado turistas los ha atraído al parque natural. Según los operadores, cada día visitan la isla 200 turistas al día. El número ha aumentado estos días para admirar el espectáculo visual que regala la lava candente de este volcán emergiendo de su caldera de 6 kilómetros de diámetro y profundidad de 700 metros.

Isabela, y la docena de islas y más de 100 islillas asociadas que conforman el archiélago, son de origen volcánico y nunca han estado en contacto con el continente. Es precisamente este aislamiento de las tierras continentales lo que las hace tan especiales. Allí la evolución siguió un curso diferente y original y dio como fruto iguanas de un color tan inesperado como el rosado.

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