Una ola de niebla monstruosa

Una tranquila tarde de primavera un par de amigos estaba pescando en la Bahía Platte del Lago Michigan cuando algo muy extraño sucedió. Una ola gigantesca de niebla se cernió sobre su frágil barca. La curiosidad pudo más que la prudencia y se quedaron esperando a que la bestia meteorológica les engullera.

Una vez dentro del monstruo el viento azotaba fuerte y creyeron estar en el ojo de un huracán. Una hora más tarde amainó y multitud de arco iris les rodearon.

La niebla son diminutas gotas de agua suspendidas en el aire condensadas tras entrar en contacto súbitamente con una superficie o una corriente de aire fría. Para formar las gotas el vapor de agua se condensa sobre pequeñas partículas sólidas. Por ejemplo, en la sal si la niebla se produce cerca del mar o en las partículas en suspensión como motas de polvo o hollín si se produce en una ciudad.

En los lagos o el mar la niebla se forma sobre todo en otoño, cuando el agua de las superficie aún mantiene el calor del verano. Sobre este agua se desliza una masa de aire más frío, que condensa el vapor de agua presente en la zona y forma la niebla. Otras veces se desliza una masa de aire húmedo y cálido sobre una superficie de mar fría y condensa.

Esta sobrecogedora ola de niebla se formó en febrero hace dos años en Miami:

Autor: JR Hott

Autor: JR Hott

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3 pensamientos en “Una ola de niebla monstruosa

  1. Hilario

    Contemplo con estupor
    esa ola hecha de niebla,
    cresta de humedad tremenda,
    un tsunami de vapor.

    Mágico obsequio del mar
    para dejarnos sin habla…
    Ya solo queda llamar
    a unos ángeles con tabla
    que la puedan surfear.

    Responder
  2. Pingback: Una ola de niebla monstruosa

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