Los huevos de los dinosaurios, al descubierto en Asturias

Los huevos de dinosaurio son uno de los mayores misterios de la paleontología porque son difíciles de encontrar. Junto con la piel y los excrementos son los restos fósiles de dinosaurio menos comunes. Desde su descubrimiento en los años veinte del siglo pasado los científicos han averiguado muchísimos detalles sobre el comportamiento reproductivo de los dinosaurios y la vida de las crías en el huevo. El Museo Jurásico de Asturias ha inaugurado la exposición Dinosaurios: Huevos y Bebés donde podréis aprender mucho más sobre estas curiosas estructuras de la naturaleza.

Therizonosaurus (Recreación: Pavel Riha)

La muestra incluye réplicas de nidos y huevos de dinosaurios procedentes de todas las partes del mundo, con especímenes de carnívoros y de herbívoros, además de elementos interactivos, audiovisuales e ilustraciones que recrean algunos aspectos de la vida de los dinosaurios.

Hoy sabemos que los dinos colocaban sus huevos en nidos excavados en la arena o en madrigueras construidas con mimo para luego darles calor con su pecho y sus amplias posaderas. Cada nido alberga entre 15 y 40 huevos. Son esféricos u ovalados muy alargados, según la especie. El huevo más grande conocido mide 50 centímetros y pertenece a un Gigantoraptor.

(Foto: CameliaTWU )

En España se ha encontrado la mayor área de nidificación de dinosaurios de toda Europa. Está en Coll de Nargó, en pleno corazón del Pirineo leridano. Allí los científicos han hallado miles de huevos de dinosaurios del Cretácico Superior, cáscaras y nidos atribuidos a dinosaurios saurópodos que habitaron esta zona hace unos 70 millones de años.

Los primeros huevos de dinosaurio los descubrió en 1923 en el desierto del Gobi (Mongolia) el explorador estadounidense Roy Chapman Andrews, del Museo americano de Historia Natural, figura en la que está inspirado el héroe de ficción Indiana Jones.

El explorador encontró fosilizada la escena de un dinosaurio adulto cerca de huevos rotos. Interpretó que el dino estaba robando los huevos de otra especie para comérselos. Por eso, esa especie fue bautizada como Ovirraptor, que quiere decir ladrón de huevos. Hoy sabemos que no era así, que en realidad estaba empollando sus propias puestas.

Roy Chapman Andrews (Foto: Library of Congress)

En 1978, se produjo un descubrimiento que arrojó luz sobre la forma en que los dinos cuidaban y criaban a su pequeños. Fue en el Oeste de Montana, en Estados Unidos, los paleontólogos John Horner y Robert Makela hallaron los restos de una colonia de dinosaurios anidando.

Los nidos estaban separados lo suficiente para que un adulto pudiera cuidar el suyo sin pisar el de su congénere. Así se descubrió que algunos dinosaurios eran seres sociales y que anidaban en grupos. En este caso a la especie se la bautizó con el nombre de Maiasaura, que quiere decir reptil buena madre. Hasta los dinosaurios tenían su lado más tierno.

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