Los cuevanautas descubren un nuevo animal

Colocar un cebo de olor  intenso, a base de hígado y queso podrido, en el fondo de una cueva subterránea y esperar cuatro días. Es el método que ha usado un grupo de astronautas para descubrir una nueva especie.

¿Y qué hace un astronauta en una cueva subterránea en vez de en las alturas espaciales? Entrenar. Deben aprender a trabajar en equipo en ambientes extremos y una cueva es el escenario ideal para poner al límite su físico y su mente. Allí el ambiente es húmedo, oscuro y asfixiante. No hay luz, el día y la noche se confunden, la temperatura es constante, no hay variaciones climáticas, lo que hace el paso del tiempo muy pesado y monótono y esto genera un ambiente opresor.

En ese entorno, cada año un grupo permanece durante una semana. Se enfrentan a situaciones desconocidas y aprenden a reaccionar con soltura y eficacia, a pesar de tener pocos víveres, poco espacio, poca intimidad y tecnología limitada. En septiembre astronautas de la Agencia Espacial Europea, la estadounidense (NASA), la rusa (Roscosmos) y la japonesa (JAXA) se han adentrado en las profundidades del sistema de cuevas del Valle de Lanaitho, en la isla italiana Cerdeña.

Cuevanautas 2012 (Foto: ESA – V. Crobu)

Cuevanautas 2012 (Foto: ESA – V. Crobu)

Los cuevanautas han accedido a lugares del entramado de cuevas nunca antes explorado y han tomado muestras en busca de bacterias exóticas y pequeños invertebrados, muestras geológicas y de agua. Los dos últimos días de expedición, ya fuera de la cueva, los han dedicado a analizar estas muestras, realizar los informes finales y a hacer balance de los resultados.

Entre las muestras recogidas de uno de los charcos han encontrado al pequeño nuevo ser vivo para la ciencia. Es una nueva especie de cochinilla de 8 milímetros de longitud. “Este descubrimiento es muy importante, porque se pensaba que las únicas cochinillas acuáticas conocidas eran las formas primitivas a partir de las que habían evolucionado las cochinillas terrestres”, ha explicado Loredana Bessone, diseñadora del curso de entrenamiento y responsable del proyecto.

“Ahora está claro que estos animales han evolucionado para volver a vivir en el agua”, añade el especialista en estos animales Stefano Taiti. “Este descubrimiento también confirma la teoría de que la evolución no es un proceso unidireccional; las especies pueden evolucionar para volver a vivir en hábitats que habían abandonado”.

Cochinilla acuática (Foto: ESA–M. Fincke)

Cochinilla acuática (Foto: ESA–M. Fincke)

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2 pensamientos en “Los cuevanautas descubren un nuevo animal

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