Aterriza como puedas, versión espacial

Los cosmonautas recién rescatados. (Foto: Spacefacts)

Los cosmonautas recién rescatados. (Foto: Spacefacts)

Ataviados con su traje espacial posan para la cámara estos dos cosmonautas hechos de otra pasta, el comandante Vyacheslav Zudov y el ingeniero de vuelo Valery Rozhdestvensky. Tienen un aspecto envidiable después de haber tenido uno de los aterrizajes más chapuceros de la historia.

Su misión, la Soyuz 23, partió el 14 de octubre de 1976 desde el cosmódromo de Baikonur. Su objetivo era atracar en la estación militar Salyut 5 para realizar una serie de experimentos. Sin embargo, el equipo no consiguió ni de lejos realizar su labor con éxito.

Cuando la nave estaba aproximándose a la estación, un sensor defectuoso indicó que no tenía velocidad lateral cuando en realidad no era así. Para compensar, la nave automáticamente encendió un cohete que la aceleró y la dirigió a unos 100 metros más allá del punto deseado para atracar.

Los astronautas apagaron el cohete manualmente, pero se quedaron sin combustible suficiente para realizar la maniobra necesaria para retomar su rumbo. Así que la misión fue abortada y regresaron a la Tierra. Aquí comienza la verdadera odisea de Zudov y Rozhdestvesnkiy.

En vez de aterrizar en Baikonur cayeron en un lago helado en Siberia en plena tormenta y por si no era suficiente en plena noche. La temperatura rondaba los – 20 grados centígrados. El paracaídas que se había abierto para frenar la caída, mojado, arrastró la cápsula hacia el fondo del lago.

Los cosmonautas sumergidos en el lago dentro de la pequeña nave se vieron obligados a apagar todos los sistemas eléctricos incluido el de calentamiento y la luz. Dejaron el equipo de radio encendido, pero pronto falló y se quedaron también incomunicados. Allí dentro, aislados y a oscuras, esperaron a que les rescataran. Los cosmonautas tuvieron además que esperar más de lo habitual en esa agobiante situación porque los vehículos anfibios que debían sacarles no podían acceder al lago por las condiciones meteorológicas. Imagináos la angustia.

El rescate definitivo corrió a cargo de un equipo de buzos que enganchó un cable unido a un helicóptero a la cápsula. Tras varios intentos fallidos el helicóptero consiguió sacar la nave del agua, arrastrarla varios kilómetros por el suelo helado y depositarla en suelo firme. Cuando por fin los cosmonautas emergieron de allí dentro, una cámara inmortalizó la cara relajada que lucen en la imagen de apertura. Sin lugar a dudas, reitero: hechos de otra pasta.

Rescate de la cápsula (Foto: Spacefacts)

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Un pensamiento en “Aterriza como puedas, versión espacial

  1. joselu

    ….y deberían agradecer que tenga un final feliz…. en pleno Siberia, a -20º…. menos mal que los encontraron pronto, o hubieramos tenido dos enormes carámbanos para la posteridad….

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