Así combate el calor un orangután

El calor aprieta estos días aquí en España y también en Japón. Allí unos visitantes del zoo de Tama han captado estas imágenes de un orangután refrescándose con una toalla. La moja en una fuente, la escurre y se humedece con ella la cara, el pecho y las axilas. Los gestos son tan parecidos a los humanos que hipnotizan. Y se ve al orangután tan a gusto, que más de uno deberíamos tomar ejemplo y usar su refinada técnica, muy usada en el país asiático para combatir el calor y que probablemente ha aprendido observando a algún cuidador.

Después de ver estas imágenes seguro que no os extraña que orangután en malayo quiera decir ‘hombre de la selva’. Es el único de los grandes primates antropomorfos que vive fuera del continente africano. Hoy su territorio se limita a ciertas zonas de las islas Sumatra y Borneo, en Asia.

Está en peligro de extinción. De acuerdo con el Atlas Mundial de los grandes simios para la conservación de las Naciones Unidas, hoy en día el número de orangutanes no supera los 50.000. Las matanzas y capturas ilegales y la fragmentación del territorio que habitan son las principales causas de su declive. Esta destrucción de su hábitat está provocada, sobre todo, por las plantaciones de aceite de palma, que se usa para la elaboración de muchos productos cosméticos y paradójicamente biocombustible.

Aquí os dejo el enlace a una galería de fotos incluida en el libro ‘Los pensadores de la jungla’ que os recomiendo.

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2 pensamientos en “Así combate el calor un orangután

  1. Una Valenzuelera

    Pus si que me ha hiptonizado el orangutan,limpia la piedra mejor que muchos humanos que conozco,¿ha aprendico imitando a alguien?.Estupendo articulo,como siempre.SALUDOS

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  2. Buscador Radiocinquero

    En mi caso, me fascina lo contrario: que los humanos se parezcan tanto a los monos.

    Lo más parecido a un simio que he visto en mucho tiempo era una indignada de las que había tomado al asalto la Plaza Cataluña de Barcelona.

    La chica estaba ahí, tan tranquila. De repente, se acercó a una fuente y comenzó a lavarse la vagina con descaro y calma. Allí que andaba la chica refrescándose su aparato reproductor y dejándoselo como los chorros del oro.

    No le importaba lo más mínimo que hubiese cámaras. Parece que tampoco al orangután.

    Un saludo.

    Responder

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