El histórico viaje de Yuri Gagarin

Yuri Gagarin (Foto: ESA)

Yuri Gagarin (Foto: ESA)

Se enfundó su traje naranja, entró a través de una escotilla en la estancia de forma esférica donde haría el viaje. El gran viaje. El primer viaje. Quizá moriría ahí dentro. Nunca nadie había estado allí arriba. Nadie había volado ni tan alto ni tan rápido como estaba previsto que él lo hiciera.

No podía evitar tener algunos fogonazos de preocupación por si algo salía mal. Hasta entonces solo habían subido al espacio perros y chimpancés. Aún así la emoción le embargaba y la concentración por hacer todo como estaba preparado borraba esos perturbadores flashes.

Su compañero Oleg Ivanovsky, uno de los ingenieros encargados del diseño de la Vostok, le acababa de recordar, justo antes de entrar, el código de emergencia. Si tecleaba ese número podría acceder a los controles de la nave por si pasaba algo. La nave estaba completamente automatizada. Como no sabían cómo afectaría la ingravidez a su cuerpo y a su mente, los ingenieros no querían que tuviese ninguna función determinante en el desarrollo de la misión. Entre los compañeros se rumoreaba que solo había un 50% de posibilidades de que sobreviviera.

El ingeniero Oleg Ivanovsky dirige a Yuri hacia la nave. (Foto: Roscosmos PAO)

El ingeniero Oleg Ivanovsky dirige a Yuri hacia la nave. (Foto: Roscosmos PAO)

Se sentó en su asiento dentro de la esfera. La inspeccionó y se acomodó. Le esperaban dos horas de espera ahí dentro mientras comprobaban las comunicaciones con el control de tierra. El escudo térmico tapaba cualquier vista al exterior así que mató el tiempo escuchando música. Menos mal que había hecho pis antes de subir, debió pensar. Acababan de sellar la escotilla con 30 clavos y ya no había manera de salir. Dicen que cuando iba de camino de la rampa de lanzamiento le entró la urgencia y pidió que pararan el autobús donde iba con sus compañeros, los posibles suplentes, Gherman Titov y Grigori Nelyubov, y el resto del equipo. Esta anécdota real o no, se ha convertido en una tradición y muchos cosmonautas repiten hoy este gesto antes de subir a la nave.

Estas son quizá las reflexiones y sensaciones de Yuri Gagarin en los últimos minutos antes de iniciar su vuelo hacia lo desconocido. A pesar de todo, cuando despegó exteriorizó toda su emoción con una palabra, hoy casi himno: “Poyéjali!!”, que quiere decir, “¡Allá vamos!”.

Esto sucedió hace exactamente 50 años. El 12 de abril de 1961 el gobierno soviético anunciaba que Yuri Gagarin, un piloto de 27 años, un desconocido hasta entonces, había salido al espacio y orbitado la Tierra. Era el primer hombre que lo hacía. Y desde ese mismo momento se convirtió en un héroe mundial.

(Foto: MSFC)

(Foto: MSFC)

A lomos de un cohete a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora, la Vostok 1, de cinco toneladas y 4’5 metros, le llevó hasta los 300 kilómetros de altura. Una vez allí, en la quietud del espacio, permaneció 108 minutos, hasta completar una órbita. Por la ventanilla pudo ver la Tierra. La visión debió ser sobrecogedora. Nadie había visto el planeta azul desde esa perspectiva. Pero poco tiempo duró el éxtasis, enseguida llegaría al hemisferio nocturno del planeta. En ese tiempo escribió en su diario, comió y bebió y jugueteó con las esferas que se forman con los líquidos en ingravidez. Tampoco nadie las había visto antes. Eran tantas las cosas nuevas. Y él era el primero en disfrutarlas.

Hasta ese momento todo fue viento en popa. Quedaba otra de las fases críticas del viaje, la reentrada en el atmósfera. Un retrocohete frenó un poco la nave, para no entrar con tanta fuerza y disminuir el rozamiento, que calentaría en exceso la cápsula en la que viajaba. A continuación el módulo de servicio de la nave debía desprenderse. Y no lo hizo. Gagarin sintió cómo la Vostok giraba rápidamente alrededor de todos sus ejes y aumenta la temperatura. De pronto, antes de que pueda perder los nervios, la suerte hizo que con el calor del rozamiento se fundieran las sujeciones.

Poco después, empiezó a notar que su cuerpo pesaba cada vez más, hasta alcanzar ocho veces su peso habitual. Eso era señal de que todo va bien. El rozamiento con la atmósfera estaba frenando la nave y calentando hasta los ardientes 3.000 ºC. Vista desde fuera la esfera en la que viaja era una bola de fuego. Una vez dentro de la atmósfera, la cápsula cayó a toda velocidad hacia el suelo. A 7 kilómetros del impacto, tal y como estaba previsto, salió eyectado por su asiento equipado con un paracaídas.

Aterrizó en un punto alejado del previsto, por culpa del incidente con el módulo de servicio. Así que nadie le esperaba. La primera persona que le vio fue una granjera, Anna Tajtarova, que estaba paseando con su nieta Rita. Él las vio y exclamó: “No soy un intruso”. Boquiabiertas se acercaron hacia él y le preguntaron: “¿Vienes del espacio?”. Yuri sonrió.

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10 pensamientos en “El histórico viaje de Yuri Gagarin

  1. Jesús

    Relacionado con el vuelo de Gagarin, con la carrera espacial y con la personalidad detrás del éxito del programa espacial ruso (Sergei Koroliov) recomiendo el programa de la BBC “Space Race” (http://www.youtube.com/watch?v=bvTM0otup0c, con subtitulos en castellano 😉 ) y sobre todo el libro en el que se basa la película también llamado “Space Race” de Deborah Cadbury.

    Saludos y “Poyéjali!!” 🙂

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  2. aurora

    Que interesante,creo que la mayoria se la gente desconociamos los detalles de primer viaje espacial ¿Que ha sido de él ,tendra ahora 77años,siguio dedicandose a la astronautica? Un saludo

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  3. Mariola Estevez

    Hola, soy Diego. Mariola esta con su madre. Estamos pasando una pequeña crisis.Hoy la he llamado y entre otras cosas,comentamos tus últmos Blogs. Me ha dicho que te comente que le ha emocionado saber que el primer encuentro que tuvo Gagarin al regresar a la Tierra,fuese con la granjera y su nieta. Te manda saludos. Adios.

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  4. Buscador Radiocinquero

    Estimados Valenzueleros:

    Siempre que leo sobre Gagarín no puedo dejar de acordarme de Tony Leblanc yéndose a la Luna en una nave cuyo carburador le habían birlado a un 600. Con ese don Anselmo que había estudiado con Von Braun.

    Cuán española era esa película con esa actitud tan nuestra de menospreciar los logros del conocimiento. La misma actitud que vemos todos los días en quienes comentan el fútbol y saben más que Guardiola; o disertan sobre fórmula 1 y -obviamente- conducen mejor que Fernando Alonso.

    Grande GagarIn. Se habría llevado muy bien con Juan Sebastián Elcano.

    Saludos a todos.

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  5. Yunni

    Soy el VALENZUELERO # 1. De hecho he creado la religión del VALENZUELERISMO. Estoy comenzando ha escribir la Valenzuelobiblia, e inicia así: “En el principio se creo la belleza, es decir la señorita Valenzuela” ¡Ja ja ja!

    ¡Poyéjali!

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  6. Presidente del Club de Fans de América Valenzuela

    Cuando has mencionado que “la nava estaba totalmente automatizada”, me ha venido a la mente la película “Elegidos para la Gloria” (de Phillip Kaufman, 1983), basada en al novela de no-ficción (o documental novelado) “The Right Stuff” de Tom Wolfe. Trata sobre los primeros astronautas norteamericanos: desde “Chuck” Yeager, el primer hombre que superó la barrera del sonido, en 1949, hasta las misiones “Mercury” y las primeras “Apollo”. Había una escena concreta en que los futuros astronautas norteamericanos de las “Mercury” (John Glenn, Gordon Cooper, Gus Grissom, Alan Shepard, etc) rechazaban de plano la idea de ser meros “turistas” espaciales en una nave “totalmente automatizada”, sin función real, como los primeros cosmonautas soviéticos: eran orgullosos pilotos de caza (con experiencia bélica en la II Guerra Mundial y en la de Corea) y querían “PILOTAR” verdaderamente sus vuelos orbitales. De hecho, obligaron a rediseñar el “Mercury”, incluyendo mandos operativos y una escotilla para ver el exterior (…Bueno, o eso dice “la leyenda”).

    Por cierto, para “Aurora”: Lo lamento, Gágarin falleció en un accidente, durante un vuelo de prácticas, en 1968.

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